La Importancia de
Tomar Buenas Decisiones en la Vida”
Por Zobeida Cifuentes
Deseo iniciar este ensayo citando
a Romero E. (1998) en su obra Valores para Vivir, menciona que “Llamamos
antivalores a todo cuanto se opone al crecimiento armonioso de la sociedad.
Todos somos libres de vivir según nuestros valores o, por el contrario de
nuestros antivalores. La elección depende de nosotros.”
En este sentido, la pregunta
entonces sería ¿si me conduzco con antivalores y esa es mi elección? aun a
pesar de que esa elección será dañina para los otros llámesele “semejantes,
hermanos, compañeros, amigos, vecinos, o simplemente ciudadanos”. En esta
sociedad actual, a pesar del avance tecnológico que hemos tenido, estamos
propensos a ser víctimas o agresores, dependiendo del perfil donde se vea,
considero que los antivalores que en realidad también son valores en sentido
negativo, han venido acrecentando la violencia en la Sociedad Guatemalteca.
Cuando inicie a pensar en este ensayo, quise enfocarlo
estrictamente a lo que el tema refiere, sin embargo ayer por la tarde, al salir a caminar la
rutina diaria, iba pensando en una noticia lamentable que dejó a dos niños
huérfanos de madre; vino a mi pensamiento entonces, darle énfasis a los
antivalores, porque, hablar de valores es fácil, puedo decir siempre la verdad,
ser honesto, puntual, disciplinado, etc; sin embargo el escenario que tenemos
como país es uno totalmente diferente.
Los antivalores entonces como lo
cita Romero E, es una elección, sean cual fuere, para bien o para mal, lo que
sí es cierto que cualquiera que sea la elección tendrá una repercusión, peor
aún, el daño colateral que este causa, podría ser que el individuo que elige
vivir bajo normas de antivalores o antisociales como se les llama no solo
lastiman a los demás sino ellos mismos se van lastimando precisamente por esa
mala elección.
Es decir que, dependiendo
cualquiera que fuere la elección a tomar, “la importancia que tiene el tomar
buenas decisiones” radica en Mí, en el YO interno, en saber ser, saber actuar y
saber entender que en esta sociedad no soy el único en mi especie, sino que a
diario convivo con los demás y de comprender como bien lo dijo Benito Juárez
que “El Respeto al Derecho Ajeno es la Paz”; frase célebre que conocemos,
repetimos pero no practicamos, cosa difícil, ya que desde el momento en que
transgredo la línea imaginaria del otro ser humano, empiezo a ser irrespetuoso,
en el momento en que levanto la voz me vuelvo violento, en el momento que hago
un mal gesto estoy ubicándome en agresor de bullying y dejo el respeto a los
demás de lado.
Ahora bien, ¿me gustaría saber que pasa por la
mente de las personas que se inclinan a practicar los antivalores? ¿Pensaran
acaso en el mal que les causan a los demás? ¿Qué sensación les deja el empuñar
un arma y disparar? ¿Es que nunca piensan que lo mismo les podría suceder a
ellos? ¿Cómo pueden llegar a sus hogares y abrazar o dar de comer a sus hijos
con esas mismas manos que le quitaron la vida a otra persona y que dejó hijos
huérfanos?
Los antivalores hoy en día en
esta “sociedad moderna” entre comillas moderna, es un reflejo de lo mal que
hemos venido sembrando en décadas atrás, hemos perdido valores y buenas
costumbres como antes le llamábamos, la elección es nuestra, por supuesto, así
como las repercusiones que esto pueda traernos, lo lamentable es en todo caso,
siguiendo el ejemplo de un antisocial, que el daño también es colateral, por
eso en los centros de privación de libertad vemos madres, abuelas, esposas,
hijas visitando a los internos o peor aun llevando flores a las tumbas.
Entonces, ¿En dónde queda la importancia de tomar buenas
decisiones en la vida? Radica en la elección personal, si tomo buenas
decisiones y practico valores por obvias razones los resultados serán
positivos, al contrario si tomo malas decisiones y practico valores negativos o
antivalores, los resultados de igual forma serán negativos, pero si bien es
cierto, aquí tenemos algo indiscutible que me remite a otro pensamiento que
está escrito en Job 7:6 la Biblia en su Nueva Versión Interamericana que cita
“Mis días se van más veloces que una lanzadera y sin esperanza alguna llegan a
su fin”, es decir, tarde o temprano llegaremos al fin de la vida; la pregunta
entonces será ¿Cómo quieres que te recuerden?¿ Como una persona de bien o de
mal, como una persona que ha dejado un legado a su familia, a la sociedad, a la
iglesia? o ¿cómo una persona hacedora de maldad?
Para ese cuestionamiento hay una
respuesta, la elección nuevamente es personal, yo decido ser feliz o infeliz,
yo decido construir o destruir, solamente no se nos olvide que también está
escrito en Efesios 6:8 “sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el
bien que haya hecho”; de igual forma por el mal que haya hecho, la
oportunidad la tienes hoy, la tengo hoy, de tomar las mejores decisiones y de
hacer la diferencia, de sembrar en tus hijos el temor de Dios y de cultivar,
aprender, desaprender y reaprender valores para ponerlos en práctica y rescatar
a nuestra Guatemala, ¡tu nombre inmortal!


